En Honduras, las actividades de Cosecha Azul se focalizan en una cadena de cordilleras montañosas en los departamentos de Lempira, Intibucá y La Paz en el suroccidente del país, cerca de la frontera con El Salvador.

Estas zonas las reconoce la industria de cafés de especialidad por su café de alta calidad de exportación. Marcala, por ejemplo, es una marca de la fuente de origen para cafés de especialidad.

El trabajo se enfoca en el manejo y restauración de zonas críticas ubicadas en cordilleras montañosas cercanas:

  • Reserva Biológica Opalaca
  • Reserva Biológica El Jilguero
  • Reserva Montecillos
  • Reserva Mixcure
  • Reserva Celaque

Estas áreas son las cabeceras de los principales afluentes del río Lempa y la fuente de agua para cientos de comunidades en Honduras, lo que representa una población de alrededor de 100,000 personas. Estas son también las fuentes para sistemas de riego en los valles entre estas sierras. Además, las actividades en estas áreas que impactan el río Lempa, afectan a cientos de miles de personas aguas abajo de El Salvador.

Contexto

CRS ha sido activa en esta zona en los últimos veinte años, ha facilitado la construcción de sistemas hídricos para casi 250,000 personas. CRS inició trabajos en 2008 con el proyecto A4N y La Iniciativa Global del Agua (GWI) con fondos de HGBF.  CRS también realizaó el proyecto Puentes (Keurig)  y actualmente lidera un programa de alimentación escolar grande multianual con fondos de USDA en la misma región.

Los socios de CRS tuvieron éxito fomentando procesos sociopolíticos en estas zonas articulando la gestión de recursos hídricos y la conservación del suministro de agua para comunidades urbanas y rurales. En unas doce municipalidades en estas zonas, han sido formados consejos de cuencas y los gobiernos municipales han comprado tierras críticas de cuencas dentro de y en las proximidades de reservas biológicas. En las zonas de La Paz e Intibucá, gran parte del enfoque ha sido en torno a mejorar prácticas de gestión agrícola para mejorar el desempeño de las cuencas (aumentar filtración y recarga hídrica), con el café como cultivo principal. En Santa Ana (La Paz), por ejemplo, se facilitó un acuerdo entre tres partes con gobiernos municipales, cooperativas de caficultores, y agencias del gobierno central (Instituto del Café de Honduras-IHCAFE y el Instituto de Conservación Forestal) para co-financiar la renovación de fincas en formas que protejan los recursos hídricos. Cada uno de los gobiernos municipales han contribuido fondos a estas actividades desde 2011. Un ejemplo de co-inversión es el vivero comercial que administra una cooperativa de caficultores ubicado en terreno municipal. Con tres años de operación, este vivero genera $15,000 ingreso bruto de la venta de plantas de café de alta calidad y árboles maderables y de sombra.

En la zona de San Juan (Intibucá), los socios de GWI facilitaron la colaboración entre el Instituto de Conservación Forestal, consejo local de cuenca, y el gobierno municipal para que se declaren legalmente las fuentes de agua y zonas de recarga como zonas protegidas. El gobierno municipal está replicando el éxito de este proceso para tener su propia cuenca declarada zona protegida. Líderes de entidades gubernamentales (Instituto de Conservación Forestal y Comisión Nacional del Agua) han destacado este trabajo como un modelo potencial para otras partes de Honduras, y se pudiera replicar en otras partes de Centro- y Sur América.

Análisis del problema
La productividad del café ha sido baja, con rendimientos promedios de 10 quintales por hectárea o menos. La roya del café golpeó a muchas fincas pequeñas de escasos recursos muy duro, reduciendo más los rendimientos y haciendo que sea más difícil que los productores inviertan en renovación. La ayuda del gobierno y donantes ha sido limitada. Esta situación hace más difícil que las cooperativas y otros actores realicen actividades dentro de los planes de gestión de cuenca.

IHCAFE impone una tarifa por exportación de unos $15 por quinta de café. Este fondo se utiliza para invertir en la cadena de valor del café. El fondo se proporciona a cooperativas de caficultoras o gobiernos municipales para financiar proyectos. En años recientes, este fondo ha aumentado de manera significativa. En muchos casos, este fondo se traduce a horas de tiempo de tractor para mejorar las fincas secundarias y terciarias en las zonas cafetaleras. El problema es que estos caminos suelen estar mal construidos y contribuyen a la erosión, creación de cárcavas y derrumbes en casos extremos. Esto daña las tierras agrícolas y la infraestructura y propiedades aguas-abajo como los caminos y hogares. El fondo IHCAFE debe ser invertido de manera más estratégica, incluyendo mejorar la manera que se construyen los caminos pequeños y su mantenimiento.

El beneficiado del café es descentralizada en gran parte de Honduras, en su mayoría los productores realizan actividades de lavado y despulpado a pequeña escala en las proximidades de sus fincas y hogares. Si bien el procesamiento a pequeña escala causa menos daño que los beneficios grandes, el impacto agregado puede ser mucho peor ya que son pocos los productores que aplican algún tipo de tratamiento a las aguas residuales. Los arroyos y ríos en toda la región se ven severamente contaminados durante la cosecha.

Varios pueblos grandes y comunidades rurales dependen de los arroyos y ríos de esta región para abastecerse de agua. Por ejemplo, el pueblo de Marcala toma su suministro de agua de un arroyo grande. En la época de la cosecha, el agua suele estar contaminada con aguas residuales del café, a veces tanto que se ven obligados a apagar el sistema, pese a la existencia de una planta de tratamiento de gran capacidad.

Los agricultores en el Valle Jesús de Otoro dependen del agua de las zonas cafetaleras en Montecillo y Opalaca para su irrigación. Hasta la fecha, el manejo del riego ha sido rudimentario – desviar el agua de los arroyos directamente a los terrenos o riego por inundación. Un problema es que ahora los que riegan compiten con las demandas de agua potable en la comunidad. A medida que las demandas de ambos usos se amplían, las existencias disminuyen como resultado del manejo deficiente del uso del suelo en las tierras altas.

Puede conocer mas sobre donde trabajamos en el mapa abajo viendo las zonas de intervencion y algunas fincas y fuentes donde intervenimos.